No, los cracks no infectan tu computadora. No tienen virus. No tienen troyanos. Los cracks tampoco (salvo excepciones) perjudican la calidad del audio. Por eso, es comprensible que cuando comenzamos en el camino del sonido lo hagamos con software pirateado. No sabemos si vamos a trabajar realmente de esto, no queremos arriesgarnos a comprar productos que no entendemos e invertir mal nuestro dinero. Si bien el costado moral de usar software pirata es un tema que merece ser conversado, creo que el problema pasa por otro lado.

Un palo en la rueda de la creatividad

Recuerdo cuando comencé a adentrarme seriamente en el camino del audio. Seguramente a muchos de los lectores les habrá pasado algo similar. Un amigo me pasó a un disco externo, varios DAWs pirateados, y varias carpetas de plug-ins. Ahí conocí, por ejemplo, “los Waves”. Un paquete de más de 30 procesadores de todo tipo. Además, estaban los SoundToys, los Nomad Factory (otro extenso paquete), los FabFilter, el famoso Auto-tune y el Melodyne, y muchos más productos, parte de una lista interminable. Yo también, en los años posteriores, compartí esos GB de software con colegas y amigos.
Trabajé con ese esquema de herramientas durante varios años con resultados aparentemente satisfactorios. No tenía la posibilidad de evaluar objetivamente mi set de herramientas, ya que era mi única experiencia, y no tenía con qué compararla. Ahora bien, mi sistema tenía un punto débil. Acá me van a entender muchos usuarios de mac. El sistema operativo no podía ser actualizado, porque corría riesgo de que todos esos cracks dejaran de funcionar, y con ello, perdiera acceso a TODOS mis trabajos (que estaban hechos con estos plug-ins). A la larga, mi sistema operativo anticuado ya no me permitía navegar en ciertos sitios de internet, o instalar determinadas cosas. Mi máquina se fue volviendo obsoleta. Sólo servía para trabajar con mi DAW crackeado y la montaña de plug-ins que me habían pasado 5 años antes.

Un salto hacia la realidad

Frente al problema de la computadora forzosamente desactualizada, me vi obligado a actuar (acá les tiro una idea a los que estén en esta situación). No podía formatear y arrancar de cero, porque necesitaba seguir accediendo a mis sesiones. Por eso opté por hacer otra cosa. Instalé un segundo disco rígido en la única computadora que tenía, y comencé un sistema desde abajo, teniendo como premisa que sea un sistema 100% “en blanco”. Como tenía recursos limitados (el dinero para pagar por el software), comencé trabajando únicamente con un DAW (Logic Pro X, u$s 199), y ningún plug-in. Ahí empecé a entender algunas cosas sorprendentes.

La limitación como recurso

En un oficio artístico, como es la producción musical, muchos ya se habrán dado cuenta que las limitaciones tienen sus beneficios. Nos encaminan, nos ponen un rumbo más claro y despejado de interminables opciones. Es muy difícil mantener enfocado el proceso creativo cuando los recursos son infinitos o demasiado variados. Te marean. Te hacen dudar. Te hacen dar dos pasos para un lado, uno para el otro, y tres para el otro, en lugar de ayudarte a caminar hacia el objetivo en línea recta. Por otro lado, tener recursos ilimitados o demasiado numerosos, te impide conocer tus herramientas en profundidad.
¿Acaso no les llama la atención cuando ven en el metro a un músico con una guitarra china de muy mala calidad, tocando excelentemente bien? Es casi una extensión de su cuerpo. Esa persona conoce su herramienta. La usa muchas horas por días y está familiarizada con cada partecita de ella. Sabe qué notas de qué trastes suenan mejores que otras. Sabe exactamente en qué posición de micrófono le conviene tocar cada arreglo. Sabe cuánto tarda en desafinarse, y qué sensibilidad tienen las clavijas. Si ese guitarrista tuviera un menú de 400 guitarras, es muy posible que NO tuviera esa relación tan íntima con su herramienta, y probablemente su show no tendría tantos matices trabajados con maestría. Cuando tenés infinitos plug-ins creackeados, no los valoras tanto. Abrís tu carpeta y se despliega un menú gigante donde te cuesta encontrar el que estás buscando. Cuando lo insertas, le das poco valor a esa ventanita que se abre porque te salió gratis y te vino en un paquete con otros 300.

La experiencia 100% original

Desde que empecé a trabajar exclusivamente con software original, me vi obligado a estar limitado, lo cual, paradójicamente, me quitó un límite en lo mental. En cuestión de poco tiempo, y con muchísimos menos recursos, estaba sonando significativamente mejor que antes. ¿Por qué? Porque cada uno de los pocos programas que pude comprarme, lo investigué, aprendí qué era cada parámetro y los usé muchas veces. Aproveché a fondo el mismo compresor, porque era el único que tenía. Eso me permitió distinguir mejor el sonido de cada parámetro. Le di mucho valor a cada plug-in que pude conseguir ahorrando y comprando. Me di cuenta de que NO necesitaba más cosas para sonar mejor, necesitaba escuchar más y prestar más atención. Me di cuenta de que el norte de la evolución como artista no estaba en conseguir tal o cual herramienta.

#MenosEsMás

Lo escuchamos en todos los ámbitos, pero en la producción musical es un verdadero estandarte. Es para tatuárselo y recordarlo todos los días. Menos, es más. Si podemos hacer funcionar nuestras producciones con menos canales, menos elementos, la cosa funciona mejor, SUENA mejor. Si en lugar de tener ocho capas de guitarra, tenemos UNA que está buenísima, eso suena mucho mejor. Además, vale recordar, que cada plug-in que insertamos en nuestra cadena, trae un pequeño deterioro de la calidad del audio. Si tenemos pocos productos, difícilmente caigamos en la tentación de saturar nuestro mixer con insertos.

Una humilde reflexión

Empezar con software pirata es un camino razonable y natural. También hay profesionales que tienen sistemas completos con software original, y de vez en cuando caen en la tentación de “piratearse algún programita”. Este artículo no se refiere a ese tipo de situaciones, si no al que está construyendo su camino en el mundo del audio.
Te invito a hacer este desafío y te prometo que vas a sorprenderte de cómo evolucionás. Arrancá un sistema desde cero, y hacé una producción SOLAMENTE con el DAW, y ningún plug-in externo. Sacá las distracciones y los espejitos de colores del camino. Enfrentate desnudo al sonido, el 99% del éxito está en vos y no en la herramienta. Aprendé a jugar descalzo. Cuando domines el DAW pelado, agrega un plug-in, aprendelo… sacale el jugo, y si es necesario, agregá otro plug-in. Te vas a dar cuenta de que la mayoría no son necesarios, y que el sonido está en vos.

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